Azarías, 9: 14-22.

14 A veces, la salvación llega por los caminos más insospechados, si. 15 Y sin embargo, debes comprender que esto sólo sucede cuando no eres tú quien por sí mismo escapa de aquél su final desdichado. 16 Te salvan: bien algún suceso ajeno a tus acciones, bien una voluntad distinta a la tuya propia. 17 Y está ello implícito en el hecho de que sea la salvación la que acuda a donde tú te halles.

18 Si luchas, te escabulles y corres para liberarte tú mismo, entonces eres tú quien alcanza la salvación. 19 El camino no puede estar más determinado, pues dibujando tus propias acciones, te salvas.

20 No deseo que mis palabras sean mal interpretadas, pues nada hay de malo en ser rescatado. 21 Ahora bien, si debe entrar tu espíritu en el cielo de los justos, entonces ha de ser él mismo quien enérgico se alce y camine orgulloso por la senda que allí le ha de llevar.

22 Y así, hermano, llegamos a la fiera conclusión: sólo tu firme propósito te llevará a una gloria que sea genuina.